El uso de distintas técnicas fotográficas específicas abre la puerta a un nivel de análisis de las obras de arte mucho más profundo.
La combinación de estas herramientas de captura con el criterio de especialistas en conservación permite generar una documentación exhaustiva y coherente de colecciones, útil para su estudio, su comercialización y su correcta preservación en el tiempo.
Por este motivo ofrecemos servicios especializados tanto en localización como en estudio, adaptando cada sesión a las necesidades concretas de cada colección.
CONTROL DEL COLOR

Trabajamos con un sistema de control de color riguroso que nos permite entregar archivos fotográficos que reproducen con la máxima fidelidad la obra.
Para asegurar la fidelidad de los colores en la reproducción de Arte, utilizamos distintas herramientas de trabajo que nos aseguran una reproducción controlada.
Las escalas de color y de grises son escalas producidas por los grandes productores de la industria fotográfica, como Kodak, y son una referencia en ámbito editorial. Se colocan al lado de la obra que se quiere reproducir, y la acompañan hasta la fase de control de color, en tipografía.
Por este motivo, cuando hay una salida editorial, es aconsejable entregar los archivos recortados solo por tres lados, dejando visible siempre en un lado la escala color y si es posible la escala de gris.
La escala de color nos aporta una muestra exacta de los colores fundamentales que se utilizan en cuadricromía (Cyan, Magenta, Yellow, Green). Esto funcionará como referencia en pantalla para calibrar los colores de reproducción.
Simplificando mucho el discurso, digamos que si los colores CMYK presentes en la escala de color se ven de forma correcta en la pantalla calibrada para la imprenta, entonces los tonos de la obra se verán reproducidos de forma correcta en la imprenta final.
Lo mismo pasa con la escala de grises: ésta escala muestra distintas tonalidades de gris, desde el blanco puro hasta el negro puro. En el medio se encontrará el gris al 50%. Con el soporte de esta pequeña carta podemos averiguar que la fotografía esté correctamente expuesta, evitando así que se reproduzca más clara o obscura. Además, la escala nos permite verificar que se está reproduciendo la obra con un nivel de contraste adecuado, asegurando que todas las gradaciones entre el gris y el negro sean claramente visibles y no se pierdan detalles en las sombras.
CONTROL DE LA LUZ

Cada cuadro, dibujo u objeto tiene una superficie distinta, más o menos brillante o texturada, y una iluminación inadecuada puede generar reflejos, velos y sombras que desvirtúan completamente la obra original. Por eso se trabaja con esquemas de luz específicos para cada pieza, ajustando la dirección, la intensidad y la calidad de la luz para evitar brillos indeseados y respetar todas las sutilezas del color y de la materia pictórica.
En las obras sobre soporte plano, la iluminación se construye de forma simétrica y controlada, utilizando fuentes de luz amplia y difusa colocadas a un ángulo preciso respecto al plano del cuadro. Este planteamiento permite minimizar los reflejos y obtener un contraste equilibrado, manteniendo detalle tanto en las sombras como en las altas luces. En esculturas y objetos tridimensionales, el objetivo no es solo evitar reflejos, sino también modelar el volumen y describir fielmente la forma. Para ello se combinan luces principales y de relleno, modificadores que suavizan las sombras y, cuando es necesario, banderas y pantallas que controlan los brillos sobre superficies pulidas o metálicas. De este modo se consigue una imagen equilibrada, donde los volúmenes se leen con claridad y el espectador puede entender la pieza casi como si la tuviera delante.
Además del esquema de iluminación, el entorno de trabajo se mantiene bajo control: se oscurecen fuentes de luz parásitas, se utilizan fondos neutros y se trabaja con un contraste global moderado para asegurar que la obra conserve su carácter original. Esta constancia es fundamental cuando se reproducen series o colecciones completas, en las que todas las obras deben mantener una coherencia visual en catálogo, web o publicación impresa. Si la luz es uniforme, neutra y estable, los tonos de la obra se trasladan con mayor fidelidad al archivo final, facilitando una reproducción precisa tanto en pantalla como en papel.
TECNICAS ESPECIALES

Además de la iluminación con luz visible, en la reproducción de obras de arte se utilizan técnicas especiales de iluminación que permiten "ver" más allá de lo que percibe el ojo. Estas tomas aportan información sobre el estado de conservación, la técnica del artista y las intervenciones que ha sufrido la obra a lo largo del tiempo. Cada modalidad (infrarrojo, ultravioleta, luz rasante, macro etc..) se aplica con tipos de iluminación y cámaras específicamente preparadas, para responder a preguntas concretas sobre la pieza.
La fotografía infrarroja permite atravesar parcialmente barnices y algunas capas de pintura, revelando el dibujo subyacente y los cambios de composición que el artista pudo realizar durante la ejecución. Bajo esta luz aparecen líneas de construcción, arrepentimientos, elementos ocultos y posibles reutilizaciones del soporte que no se aprecian en luz normal. Estas imágenes son especialmente valiosas para historiadores, restauradores y conservadores, porque ayudan a entender el proceso creativo y a documentar la estructura interna de la obra antes de cualquier intervención.
La fotografía con luz ultravioleta se basa en la fluorescencia que emiten barnices, pigmentos y materiales al ser excitados por radiación UV en un entorno controlado y oscuro. En estas condiciones, los barnices envejecidos, los repintes, las reintegraciones y los materiales añadidos se distinguen con claridad por su respuesta diferente a la luz, permitiendo localizar intervenciones posteriores y evaluar el estado de conservación de la capa pictórica y de protección.
La luz rasante se utiliza para enfatizar el relieve del soporte y de la materia pictórica. Bajo este tipo de iluminación se hacen visibles deformaciones del soporte, levantamientos, craquelados, empastes y cualquier irregularidad de la superficie, permitiendo valorar el estado físico de la obra y documentar con precisión su textura.
